Esperamos varias horas a que anocheciera, pues así no teníamos la presión de que fueran a vernos. Después de mucho rato, varios hijos de puta y chingados por fín el cerrojo cedio. Y pudimos salir, era raro caminar por esos pasillos tan silenciosos, sin luz y solo guiandonos por las manos. Tenemos que encontar las escaleras, no sabemos cuántos pisos estamos arriba, me dijo el Ché y la verdad yo estaba casi hiperventilando y el estomago me dolía cantidad, sentía un completo vacío y tenía mucho miedo. Ya nos habían demostrado que no se andaban con mamadas el Pancho y el Ave.
Caminamos despacio y en silencio, el Ché iba primero. A nuestro lado derecho la pared que no estaba terminada y a veces tenía algunos picos de las torres que se salían. Después de un buen rato caminando por fín encontramos escaleras y bajamos y bajamos y bajamos. El último piso era el más oscuro, pero no estaba en silencio, se escuchaba una televisión, y decidimos seguir el sonido. El Ché y yo sudabamos de los nervios, aparte el ché tenía algo de calentura, creo que por la herida, se le había infectado por supuesto. Aparte de la tele olía a cigarro mezclado con cerveza, y ahi estaban 5 tipos jugando lo que parecía dominó, cuatro sentados en una mesa cuadrada y uno más viendo la tele. No los habíamos visto antes. Ya eran adultos, entre 30 y 40 anios mas o menos todos. Parecían albañiles. Sabrían ellos lo que estaba pasando??. Tenian la puerta abierta y no habia ventana solo un cuadro hecho en la pared. Y luego estaba una puerta como de metal, nos imaginamos que esa era la salida. Que ibamos a hacer para que no nos vieran??? No había dónde meternos si alguno salía. Así que nos regresamos a las escaleras que por lo menos estaban a oscuras y nos podíamos esconder un poco.
Qué vamos a hacer?? Pregunté. Y si nos regresamos y lo pensamos mejor? Ayy chulada ya estamos aquí tenemos que intentarlo por lo menos. Dijo el Ché y yo, pues si pero viste la puerta? No hay manera de que la abramos sin que se den cuenta. Tiene un candado y además me late que esta más enmohecida que nada. Y son muchos Ché. La verdad me estaban entrando más nervios. Se escuchaban perfecto las carcajadas y los chingados a la hora de ganar y perder. Mientras más pasaba el tiempo más nerviosos nos poníamos la verdad, porque sabíamos que en cuanto fuera mañana no había ni como escondernos. Teníamos que tomar una decisión. Es que imaginate que quieran ir al baño? Le dije, El ché investigo un poco con las manos y encontró que debajo de las eescaleras había un hoyo, no muy grande pero cabíamos ambos. Y ahí decídimos esperar a ver que hacían. Poco a poco las voces empezaron a disminuir hasta que escuchamos a dos que decían: Voy a ver que hay de nuevo por aquí, no nos esperen jajajajaja. Su voz sonaba un poco rasposa por la cerveza. Dos menos me dijo el Ché y justo en eso cuando los escuchamos acercase y subir las escaleras, riendose y diciendose uno al otro cual de las chiquitas le gustaba más si la del pelo largo o la güerita y si iban a repetir postre o a probar nuevo. Se escucharon de nuevo pasos y era solo uno que subio tambien. Así que solo quedaban dos y la verdad creo que se iban a quedar dormidos pronto, pues nada más se oía la tele. ERa nuestro momento. El ché y yo nos acercamos tratando de casi ni respirar para que no nos escucharan . Yo por desgracia no vi una lata de cerveza y sin querer la patié. Y alguien dijo Juan?, Ramón? Lupe? Alguno esta por ahi? Y se asomo un de los tipos. Nosotros tratamos de pegarnos como lapas a la pared para que no nos viera, gracias a Dios estabamos todavía como a dos o tres metros para que nos alcanzara a ver. Malditas ratas, dijo. Y se volvio a meter. Nosotros más despacio y con más cuidado seguimos nuestro paso cada vez mas cerca de ellos. El Ché vió que los dos estaban sentados dandonos la espalda y decidimos correr el riesgo asi que de cuclillas pasamos la puerta y ahora venía realmente lo más dificil abrir la puerta y escapar. Gracias a Dios no podían vernos tampoco porque el cuarto dónde los hombres estaban parecía una oficinita y la ventana o el cuadrado daba al pasillo y no a la puerta. Y eso nos daba un poco de ventaja tambien la oscuridad que la esquina generaba. Así que yo me puse lo mas esquinada posible para que no me vieran y el Ché se puso a trabajar en la cerradura. Fueron muchos intentos, pero él era super cuidadoso, me quedé impresionada. Teníamos que apurarnos pues se estaba haciendo de día. Por fín pudo abrir la puerta y claro que se escucho en el momento en que la abriamos. Y a Correr, los dos, la verdad si estabamos un poco desubicados y corrimos y corrimos, mientras los hombres que estaban e la oficina no sabían que había pasado, solo gritaban quién se salió? Dónde estan los demás cabrones? Ahora si nos van a chingar, corre destrás de ellos y tirales a matar. Que no se escapen, no era fácil porque además traíamos los dulces que habíamos recolectado,nos metimos entre carros que estaban estacionados, y el aliento se nos terminaba pero seguiamos corriendo más.Creo que corrimos como una hra facilmente. Ya lejos nos escondimos en un lote balidío detras de varias ramas. Y nos quedamos dormidos, abrazados, pero libres. Nos despertó el rayo de sol en plena cara. La verdad no sabíamos ni dónde estabamos, y nos veíamos fatales. Y olíamos horrible tambien pero estabamos contentos de por fín regresar a casa. Caminamos preguntando dónde quedaba nuestra colonia y hasta unos pesos conseguimos para tomar el camión e ir a nuestra casa. LA verdad no podíamos creer nuestra buena suerte. Semanas después nos enteramos por el noticiero de que habían agarrado a la banda de los dulces y a la jefe que se hacía llamar Candy. Por Diooos! No lo podíamos creer. Vimos al Pancho y al Avestruz con las esposas y todo. Muchos de los niños que habían desparecido por tanto tiempo volvieron a sus casas con ayuda sicológica y obvio tambien desintoxicación, otros se fueron a varios centros para niños de la calle y estan estudiando y trabajando en algo que pueda traerles mejor vida. El Ché estaba en mi casa pues habíamos sacado un reportaje acerca de nuestra experiencia y nos había ido muy bien Trabajabamos juntos en el mismo periodico, mientras terminabamos los estudios, y encontrabamos nuevos proyectos que investigar.Las luces habían vuelto por fín, decidieron poner más lámparas en las calles y una vigilancia mas eficiente. Claudia Solis Aceves.
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