sábado, 23 de octubre de 2010

Cuando las luces se van, sexta y última parte

Esperamos varias horas a que anocheciera, pues así no teníamos la presión de que fueran a vernos. Después de mucho rato, varios hijos de puta y chingados por fín el cerrojo cedio. Y pudimos salir, era raro caminar por esos pasillos tan silenciosos, sin luz y solo guiandonos por las manos. Tenemos que encontar las escaleras, no sabemos cuántos pisos estamos arriba, me dijo el Ché y la verdad yo estaba casi hiperventilando y el estomago me dolía cantidad, sentía un completo vacío y tenía mucho miedo. Ya nos habían demostrado que no se andaban con mamadas el Pancho y el Ave.
Caminamos despacio y en silencio, el Ché iba primero. A nuestro lado derecho la pared que no estaba terminada y a veces tenía algunos picos de las torres que se salían. Después de un buen rato caminando por fín encontramos escaleras y bajamos y bajamos y bajamos. El último piso era el más oscuro, pero no estaba en silencio, se escuchaba una televisión, y decidimos seguir el sonido. El Ché y yo sudabamos de los nervios, aparte el ché tenía algo de calentura, creo que por la herida, se le había infectado por supuesto. Aparte de la tele olía a cigarro mezclado con cerveza, y ahi estaban 5 tipos jugando lo que parecía dominó, cuatro sentados en una mesa cuadrada y uno más viendo la tele. No los habíamos visto antes. Ya eran adultos, entre 30 y 40 anios mas o menos todos. Parecían albañiles. Sabrían ellos lo que estaba pasando??. Tenian la puerta abierta y no habia ventana solo un cuadro hecho en la pared. Y luego estaba una puerta como de metal, nos imaginamos que esa era la salida. Que ibamos a hacer para que no nos vieran??? No había dónde meternos si alguno salía. Así que nos regresamos a las escaleras que por lo menos estaban a oscuras y nos podíamos esconder un poco.
Qué vamos a hacer?? Pregunté. Y si nos regresamos y lo pensamos mejor? Ayy chulada ya estamos aquí tenemos que intentarlo por lo menos. Dijo el Ché y yo, pues si pero viste la puerta? No hay manera de que la abramos sin que se den cuenta. Tiene un candado y además me late que esta más enmohecida que nada. Y son muchos Ché. La verdad me estaban entrando más nervios. Se escuchaban perfecto las carcajadas y los chingados a la hora de ganar y perder. Mientras más pasaba el tiempo más nerviosos nos poníamos la verdad, porque sabíamos que en cuanto fuera mañana no había ni como escondernos. Teníamos que tomar una decisión. Es que imaginate que quieran ir al baño? Le dije, El ché investigo un poco con las manos y encontró que debajo de las eescaleras había un hoyo, no muy grande pero cabíamos ambos. Y ahí decídimos esperar a ver que hacían. Poco a poco las voces empezaron a disminuir hasta que escuchamos a dos que decían: Voy a ver que hay de nuevo por aquí, no nos esperen jajajajaja. Su voz sonaba un poco rasposa por la cerveza. Dos menos me dijo el Ché y justo en eso cuando los escuchamos acercase y subir las escaleras, riendose y diciendose uno al otro cual de las chiquitas le gustaba más si la del pelo largo o la güerita y si iban a repetir postre o a probar nuevo. Se escucharon de nuevo pasos y era solo uno que subio tambien. Así que solo quedaban dos y la verdad creo que se iban a quedar dormidos pronto, pues nada más se oía la tele. ERa nuestro momento. El ché y yo nos acercamos tratando de casi ni respirar para que no nos escucharan . Yo por desgracia no vi una lata de cerveza y sin querer la patié. Y alguien dijo Juan?, Ramón? Lupe? Alguno esta por ahi? Y se asomo un de los tipos. Nosotros tratamos de pegarnos como lapas a la pared para que no nos viera, gracias a Dios estabamos todavía como a dos o tres metros para que nos alcanzara a ver. Malditas ratas, dijo. Y se volvio a meter. Nosotros más despacio y con más cuidado seguimos nuestro paso cada vez mas cerca de ellos. El Ché vió que los dos estaban sentados dandonos la espalda y decidimos correr el riesgo asi que de cuclillas pasamos la puerta y ahora venía realmente lo más dificil abrir la puerta y escapar. Gracias a Dios no podían vernos tampoco porque el cuarto dónde los hombres estaban parecía una oficinita y la ventana o el cuadrado daba al pasillo y no a la puerta. Y eso nos daba un poco de ventaja tambien la oscuridad que la esquina generaba. Así que yo me puse lo mas esquinada posible para que no me vieran y el Ché se puso a trabajar en la cerradura. Fueron muchos intentos, pero él era super cuidadoso, me quedé impresionada. Teníamos que apurarnos pues se estaba haciendo de día. Por fín pudo abrir la puerta y claro que se escucho en el momento en que la abriamos. Y a Correr, los dos, la verdad si estabamos un poco desubicados y corrimos y corrimos, mientras los hombres que estaban e la oficina no sabían que había pasado, solo gritaban quién se salió? Dónde estan los demás cabrones? Ahora si nos van a chingar, corre destrás de ellos y tirales a matar. Que no se escapen, no era fácil porque además traíamos los dulces que habíamos recolectado,nos metimos entre carros que estaban estacionados, y el aliento se nos terminaba pero seguiamos corriendo más.Creo que corrimos como una hra facilmente. Ya lejos nos escondimos en un lote balidío detras de varias ramas. Y nos quedamos dormidos, abrazados, pero libres. Nos despertó el rayo de sol en plena cara. La verdad no sabíamos ni dónde estabamos, y nos veíamos fatales. Y olíamos horrible tambien pero estabamos contentos de por fín regresar a casa. Caminamos preguntando dónde quedaba nuestra colonia y hasta unos pesos conseguimos para tomar el camión e ir a nuestra casa. LA verdad no podíamos creer nuestra buena suerte. Semanas después nos enteramos por el noticiero de que habían agarrado a la banda de los dulces y a la jefe que se hacía llamar Candy. Por Diooos! No lo podíamos creer. Vimos al Pancho y al Avestruz con las esposas y todo. Muchos de los niños que habían desparecido por tanto tiempo volvieron a sus casas con ayuda sicológica y obvio tambien desintoxicación, otros se fueron a varios centros para niños de la calle y estan estudiando y trabajando en algo que pueda traerles mejor vida. El Ché estaba en mi casa pues habíamos sacado un reportaje acerca de nuestra experiencia y nos había ido muy bien Trabajabamos juntos en el mismo periodico, mientras terminabamos los estudios, y encontrabamos nuevos proyectos que investigar.Las luces habían vuelto por fín, decidieron poner más lámparas en las calles y una vigilancia mas eficiente. Claudia Solis Aceves.

viernes, 15 de octubre de 2010

Cuándo las luces se van parte 5

Yo con la verguenza pegada a la cara por lo que había sucedido todavía no entendía muy bien el asunto. Así que tu crees que aqui hacen dulces con droga? Pues claro chulada, igual y no nada mas es extasis, tambien pueden meterle LCD o alguna otra sustancia. Sí Ché pero cómo saber realmente lo que esta pasando? Y qué vamos a hacer?!! Y mientras pasaban los días mi nerviosismo iba creciendo, pues nadie nos decía nada y se hacía rutina que fueran dos veces al día por nosotros para ir al baño. No nos dejaban estar con los otros niños y no comprendía el porqué. Y todos los días eran panes con agua y dulces que por supuesto ya no probabamos, pero los guardabamos como futuras pruebas, si es que llegabamos a salir de ahí. Me preguntaba cómo estarían en mi casa?, qué estarían pensando, que estaba muerta?, porque no creo que hubieran pedido rescate por mi, honestamente, aunque toda posibilidad cabía con esta gente. Varias veces llegamos a escuchar voces adultas, pero eran murmullosn nada claro, no nos llegaron a visitar o a ver. O al menos eso creíamos nosotros. Derepente no teníamos noción de sí era de día o de noche y eso nos confundía. Pues a veces llegaban a una hra y a veces a otra muy diferente y no podíamos ver para afuera, eso aumentaba mi nerviosismo y el Che necesitaba contarme historias de la Argentina para yo poder dormirme. En realidad me sentía a veces como en las mil y una noches, hasta que llegó un momento en que el encierro nos empezaba a afectar de manera tal que ya nos dabamos por vencidos. Las uñas ya no existían de lo cortas que las tenía… el pelo se me estaba empezando a caer de los nervios, poco a poco no podía dormir, la angustía se apoderaba de mi y no podía evitarlo, al ver mi estado el Ché quién mantenía una imágen más cuerda empezó a plantearse el salir de ahí. Pero Cómo??? Pues no sé, pero de alguna manera tenemos que hacerlo, cuando vamos al baño no haz visto algo que puedas agarrar? Un broche? Un tubo? Que se yo?, Pues no y tú? No tampoco, pero igual sabes me voy a fijar. Por desgracia en el cuarto dónde estabamos no se escuchaban mas que las maquinas trabajar día y noche y vaya que era un ruidajal. Escuchabamos de vez en cuando alguna voz gritando, o a alguien llorando pero nada más.
Y cuándo sí tienen familias estos niños, qué pasa??? le pregunté al Ché. Bueno pues tu sabes que las adicciones son cabronas! así que deciden seguir aquí con tal de que sigan obteniendo la droga. Día a día ibamos guardando la bolsita de dulces que nos daban. Nos dimos cuenta que no siempre eran los mismos ni tenían el mismo contenido. Día a día nos ibamos debilitando más por la falta de alimento y sol. Teníamos que hacer algo. La desesperación subía y bajaba por las paredes, por las horas que iban y venían. Poco a poco empezamos a planear de alguna manera salir. Y si los golpeamos?? entre los dos podríamos que no? Sí pero no sabemos que hay mas allá ni quien este en la entrada ni dónde este la entrada. Lo ideal sería que cada que vienen por nosotros distraerlos con que te sientes mal y del baño saltarme y ver a dónde me lleva o que hay. Esta bien, Y así lo hicimos. Al día siguiente que el avestruz y el Pancho llegaron y yo estaba tirada en el piso retoriciendome del dolor. El ché actuaba preocupado , les gritó que hicieran algo, el avestruz y el Pancho nos miraron con los ojos dilatados, nunca se hubieran imaginado tener una emergencia. Después de la sorpresa Pancho empezó a gritar a ver tu, ya dejate de quejar! Y tu gallito, dejala que no tienes ganas de ir al baño? O nos lo saltamos. Pero que no ves que esta grave??? Que tal si se nos muere? Pancho empezó a dudar, ps a ver a ver… a ver avestruz, tú acompaña a este y dejala encerrada aquí mientras yo voy con el jefe a ver que hacemos. Así se fueron. Yo yo me quede quejandome, no era verdadero pero por alguna extraña razón empezaba a sentirme mal de verdad. No Sé cuanto tiempo tardaron, yo mientras gritaba y sudaba. Hasta que llegaron el avestruz y el Ché, lo dejó y nos volvio a encerrar. Entonces volví el rostro y le pregunté, pudiste hacer algo? Ver algo?, sí me dijo. Al parecer no hay casi nadie, por lo menos hay muchos pasillos, pero no se ve gente. El único problema es que vamos a tener que ir a ciegas, pues no pude ir muy lejos, el edificio esta a medio construir y hay zonas que de verdad estan inhabitables. Se ve poco movimiento pero no sé dónde esta la salida. Tendremos que arriesgarnos. Escuchamos ruidos y al poco tiempo llego el Pancho con una pastilla y agua con nuestro pan, que te la tomes, que con esto te curas y si no te curas ps ya veremos. Y salió. Y yo no había ido al baño. Así que despues de comernos el pan y el agua me dieron ganas de hacer pipi. Empezamos a tocar y tocar la puerta y a gritar y nada. Lo hicimos como una hra. Y nada. Asi que no aguanté y en un rinconcito, con toda la pena del mundo tuve que hacer mis necesidades.
Llegaron tres horas después a ver cómo estaba. Al decirles que habíamos hablado para que volvieran por mi y llevarme al baño Pancho vió que había hecho en un rinconcito y se enojo, al grado de que me golpeo y me llamo cerda, golfa, en el momento en que me dió la cachetada el Ché se paro inmediatamente, para tratar de defenderme, y en ese momento el avestruz con una navaja lo rasguño en el brazo. Era una linea no muy profunda pero sangraba. Para variar ya ves gallito, no te vuelvas a meter. No por una vieja cabron, una cerda, una puta. Ninguna vale la pena gallito aprendetelo. Así que si te sirvió la pastillita perra?. Ps se quedan aquí hasta mañana o hasta que se me hinche el pinche huevo. Cómo ven?. Vamonos cabron. Y el avestruz y él salieron. Rompimos parte de la camisa del Ché para hacer un vendaje, espero que no se te infecte Ché. No te preocupes chulada, pero cómo no?? Te pasa algo y yo me muero. Tranquila, vamos a ver cómo podemos salir de aquí, mira lo que me encontré? Era un pasador de pelo. Crees que con eso podamos salir? Pues por lo menos lo voy a intentar.