domingo, 28 de marzo de 2010

Dí que es un sueño…

Dí que es un sueño…


El día de hoy desperté pesada. Sobre mi cuerpo dolorido, unos cien kilos arriba de mi no dejaban que mi pecho subiera y bajara. En cuanto pude abrir los ojos advertí que respiro por instinto. Que hay un agujero negro que antes no existía. Un vacío en mi cerebro que no sabe ni que día es. Que pasó anoche? Y la semana pasada? Que estoy haciendo aquí tirada en la cama, sin poder siquiera llenar de aire mis pulmones. Parece que mi cuerpo estuvo en un campo de guerra, me duele hasta el pelo. Quiero levantarme de la cama y ésta hace una esfuerzo para retenerme, las sabanas se enredan en mis piernas para no dejarme salir de ahi, porque afuera existe un hoyo negro. Con la mente en blanco , la mirada al techo, intento de nuevo levantarme, los brazos pesados cual gruas y el sudor surca mi cara, mi cara hinchada, roja, caliente. Ya de pie con el poco balance llego al espejo. Y casí caigo de bruces al ver esa cara que no es la mía. De quién es este amasijo de carne hinchado, cansado, sudado. Los ojos parecen dos albondiguitas de tan cerrados, y esos aros negros que los recubren. Antes puedo ver. Y parada enfrente intento reconocerme, el desierto en mis labios hace que estos se abran y un chorrito de sangre sale de ellos. Que sed!! Al ir a la cocina por agua mis piernas entran en el piso como si fuera de gelatina, se sumergen y el sacarlas hacen que mi cuerpo sufra y sude mucho más. Qué ha pasado aquí? Un huracán pasó y yo perdida. Sigo tratando de jalar aire, ,me duelen la espalda y los pulmones. Logro sentarme con un jugo de naranja en una mano y con la otra me toco el pecho; porqué me duele tanto. Hay un soplido ahí, un algo que no me deja respirar. En este momento puedo sentir perfecto la rotación de la tierra, y en el estomago algo se mueve, se estira y se encoge y hace que me doble para sacar lo poco que queda dentro. Después del desagradable episodio, busco por la casa pistas de lo ocurrido. Y el hoyo negro que se ha pegado a un lado de mi cama se extiende. Y sin poder entender muy bien que hace ahí o quién lo dejo, veo como las botellas aparecen vacías entre mis pies. El olor a cenicero hace que por poco vuelva a doblarme. Y un sabor ácido sube por mi esofago. Tengo que abrir la ventana, necesito aire. Y mientras me detengo en puertas y paredes con la ventana abierta el velo en mi memoria empieza a resbalar. Y veo tu cara y no puedo evitar las lagrimas. Entre mas aire llega a mi cara , las imagenes se agolpan como caballos desbocados. Fotografías desordenadas, sin tiempo cronológico, difusas. „ primero un telefono que timbra insistente, noche , gritos, llanto y dolor, mucho dolor, cómo duele carajo. Camino hacia la habitación recuperando gradualmente algo de fuerza, tengo frío y sigo sudando. Me recuesto en la cama con taquicardia, después de unos minutos con los ojos cerrados mi respiración se normaliza poco a poco. Las imágenes se tornan nítidas y me golpean cual cachetadas, los recuerdos me aplastan y vuelvo a jadear aire. „ Timbra el telefono y dices del otro lado de la línea que tienes algo muy importante que decirme. Enciendo un cigarro para esperarte y pienso en nuestra pseudo relación que no es una relación ni es una amistad y ve tu a saber que chingados es. Llegas en pocos minutos despues de la llamada y nos sentamos en la sala. Yo sigo fumando pues sé cuanto odias que lo haga. Luego de la última vez que nos vimos dónde nos peleamos y decídimos darnos espacio. Salen las típicas preguntas de cómo estas?, qué has hecho?. Me dices que te vas a Londres de vacaciones con Lilian . Con la sorpresa en la mano que casi hace que se me cayera el cigarro , te pregunto con quién? – Con Lilian, dices. La chava con la que anduve año y medio una de las veces que tu y yo nos dimos tiempo. Ella se fué hace siete meses a Londres y desde entonces estamos en constante comunicación, hablamos mucho y nos escribimos. Creo que estoy enamorado de ella y puede ser que en unos meses me case. En ese instante me aferro con las uñas al sillón de la misma manera que ayer me hubiera aferrado a tí. „ Pero y nostros?, te pregunto totalmente desconcertada, y es un grito y una súplica al mismo tiempo. Y te paras y me dices „ Tú sabías que esto cualquier día podía pasar. y mi voz sale de una boca que tiembla. Pero no esperaba que fuera tan rápido y menos con otra „. No me chantajees, gritas molesto. Hace dos años, Dooooos añoooooos, te pedí que te casaras conmigo y que me contestaste?! Es que somos muy jovenes y yo quiero primero vivir un poco mas, ser libre, pues ahí esta. Vas a ser totalmente libre. Así que no me veas de esa manera. Y me levanto tambien yo y grito „ En primer lugar no es chantaje, y si te vas a ir no se que chingados haces aquí, y enojada con la mano estirada te muestro la puerta. Me dejas ahi parada y sales dejando el eco de la puerta en resonando en mis oídos. Y el arrancón del carro. Y un hoyo negro aparece en mi pared, y se desliza hacia el piso e invade mi habitación, mi cuerpo, mi mente. Y hay que llenar vaciós y la botella en una mano y el cigarro en el otro hacen que poco a poco desaparezca esta realidad que no me gusta. Y dejo de ver ese hoyo negro que cada minuto se hace mas grande y parece tragarme. Y no recuerdo más.

Acostada en la cama después de recordar, hoy sé lo que es tener frío en el alma. No quiero estar sola, me duele la cabeza, me duele todo. Qué voy a hacer sin tí?, volteo al piso y veo ese hoyo negro que se hace mas y mas ancho. Me aterra que vaya a tragarme. Que no pueda volver a salir de él. Que si me levanto me sumerja en ese sin fondo. Me abrazo fuerte a la almohada y mi cara vuelve a hincharse como esponja en el agua. Me agarro a la cama y trato de no caerme, en que no se derrumbe lo que queda de mí. Me tapo totalmente con la cabija, quiero dormir. Necesito dormir. Simplemente dormir.

Claudia Alejandra Solis Aceves.