jueves, 21 de enero de 2010

viajando hacia atras...

El instinto se hace más presente; animales saltan, un hombre jaguar y uno águila. Guerreros implacables danzan para matar, los dioses lloran y las mujeres desnudas observan la ceremonia, mil cabezas de serpiente, ojos hondos, profundos, sensuales, negros como la noche acechan. El enemigo es esclavo, es hora de hacer el sacrificio; los tambores preparan el acontecimiento. La noche es téstigo cómplice del hombre tigre, filos de plata, machetes apuntan a la víctima y cantan y danzan; el cielo se rodea de nubes negras y gotas de lluvia caen de las piramides, lavandolas para la nueva presa; se forman ríos de agua y caen como cascadas por cada escalón.

Muerte, muete grita el animal, hombre venado. Ríos ahora de sangre corren por el empedrado y el dios trueno se desgarra, hay festín de victoria. El enemigo ha muerto, los dioses estan satisfechos; el cielo abre su puerta y el astro principe hace su entrada entre cantos. La noche arde.

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